Hipódromo de la Zarzuela

Boda en el Hipódromo de la Zarzuela

El Hipódromo de la Zarzuela no es solo un monumento histórico de Madrid. Es una de las obras cumbres de la arquitectura racionalista del siglo XX. Diseñado por los brillantes arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez, junto al célebre ingeniero Eduardo Torroja, este espacio es mundialmente conocido por sus icónicas láminas de hormigón en voladizo, que parecen flotar sobre las tribunas.

Celebrar una boda en este entorno es apostar por un escenario donde la vanguardia y la emoción de las carreras se encuentran. Con el skyline de la capital como telón de fondo, sus inmensos jardines y su estructura vanguardista ofrecen un lienzo lleno de carácter para aquellas parejas que buscan un evento sofisticado, original y con ese aire nostálgico del Madrid más elegante.

La boda de Carolina y Álvaro

Cuando Carolina y Álvaro comenzaron a imaginar su gran día, tenían una premisa clara: la originalidad. No buscaban una boda convencional, sino un evento que sorprendiera y reflejara su personalidad. El punto de partida fue el Hotel Santo Mauro, donde la novia se preparó rodeada de su familia en una atmósfera de calma y lujo clásico antes de poner rumbo a la Capilla Nuestra Señora de Begoña para el «sí, quiero».

El plato fuerte llegó con la recepción en el Hipódromo. Como bien explican los novios a Vogue, buscaban un concepto que transportara a sus invitados a un escenario único: «Para el cóctel, que era en el césped a pie de pista, nos inspiramos en la popular carrera de caballos de Ascot. Esta temática británica y chic encajó a la perfección con la arquitectura de Arniches, Domínguez y Torroja, creando un ambiente vibrante mientras caía el sol sobre el verde de la pista.

Carolina deslumbró con un diseño de Victorio & Lucchino, una elección que aunaba la tradición artesanal con ese punto de distinción que requería el espacio. La celebración continuó con la propuesta gastronómica de Bistro 1948, que se encargó de un catering a medida, diseñado para acompañar el ritmo de una boda que fluyó con elegancia entre el césped y las famosas tribunas.